Parque de la Ciudadela
El Parque de la Ciudadela es uno de los espacios
verdes más importantes de la ciudad de Barcelona. En
el se concentran todos los días los visitantes y habitantes
de Barcelona para pasar un rato más que ameno, en compañía
de la naturaleza y haciendo todo tipo de actividades al aire
libre. Lugar histórico de la ciudad, el Parque de la
Ciudadela fue el primero en tantos que luego se crearon alrededor
de toda la ciudad. Desde alquiler de bicicletas hasta la posibilidad
de sentarse en bellas terrazas y disfrutar de una fresca bebida,
el Ciudadela es la mejor opción para disfrutar del
verde en su mejor expresión.
En 1714, cuando Barcelona era asediada por
el ejército de Felipe V que en poco tiempo logró
sus objetivos. Un año después, Felipe V ordenó
la construcción de la ciudadela más grande de
Europa, con el objetivo de poder vigilar la ciudad, y para
construirla hizo derribar el barrio de la Ribera. El año
1716 se comenzó a construir las edificaciones, que
fueron pagadas por la ciudad. Durante la revolución
de septiembre el general catalán Joan Prim decretó
la donación de la Ciudadela a la ciudad, que entre
los años 1869 y 1888 la hizo derribar definitivamente.
Se han conservado el palacio del Gobernador, la capilla y
el arsenal. Muchos años después, se construiría
el gran Parque de la Ciudadela sobre las ruinas de la fortaleza.
Entre otras cosas, la Ciudadela alberga el
Parlamento de Cataluña y el Parque Zoológico
de Barcelona, construido tras la celebración de la
Exposición Universal de Barcelona (1888) en el Parque.
Además, los pintorescos paseos del parque le otorgan
un encanto especial. Los visitantes suelen sentarse sobre
el pasto y merendar en un ambiente muy relajante.
El Parlamento de Cataluña es uno de
los grandes atractivos del parque. El antiguo arsenal de la
derribada Ciudadela militar se convirtió en Parlament
de Catalunya el año 1932, después de estar habilitado
como museo.
El lago merece también mención
aparte por su situación: domina la explanada del parque
y en sus primeros tiempos había en él barcas
en las que se podía subir para hacer un recorrido por
el lago; en 1982 se restituyó esta atracción
y actualmente se puede utilizar las barcas para gozar más
plenamente de la belleza de este lugar.
Detrás del Umbráculo y junto
al Museo Martorell de Geología encontramos el Invernadero,
obra de Josep Amargós (1884). Su arquitectura es un
ejemplo típico de la arquitectura de hierro y cristal
de la época de la torre Eiffel. En medio hay una fuente
diseñada por el escultor Xavier Corberó (1985);
en su base podemos leer un fragmento del poema La muntanya
de Joan Maragall.
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