GASTRONOMÍA CATALANA
La comida catalana, como casi toda la comida
que parte de la dieta mediterránea, está basada
en el uso de productos de la huerta, cereales, pescados y
aceite de oliva. Sin embargo, destrás de esta aparente
simplicidad se esconden platos deliciosos que poco a poco
han ganado prestigio internacional. Casi nadie que visita
Cataluña puede negarse al placer de probar el “pa
amb tomaquet” (pan con tomate), receta tan sencilla
como sabrosa. Otros platos sencillos pero de gran sabor son,
por ejemplo, la butifarra, la tortilla payesa (con pimientos
y tomate), la escalibada (pimientos, berenjena, tomate y cebolla
al horno), la esqueixada (ensalada catalana típica
de verano con bacalao) o el riquísimo arroz negro.
Si de segundos platos se trata, la oferta
no hace más que mejorar. ¿qué tal un
conejo con caracoles?, ¿o por ejemplo un xató,
ensalada a base de escarola, anchoas, bacalao, atún
y olivas? La lista puede continuar con un romanesco de pescado
(diferentes tipos de pescado y marisco acompañadas
con verduras) o con una escudilla i carn d’olla (sustancioso
cocido de patatas, verduras y diferentes tipos de carne de
ternera y cerdo).
Para que el menú esté completo
no puede faltar un buen vino, y los catalanes lo son. Cualquier
a de sus nueve nominaciones de origen tienen calidad aunque
los más conocidos son el Penedés, Empordà
y Priorat; no olvidemos que el cava catalán también
es reconocido y muy acorde para acompañar un buen dulce.
Y hablando de dulce, el punto final, un buen
postre, no desmerece el resto de los platillos tampoco. Desde
la popular crema catalana (una especie de natilla con capa
de azúcar caramelizado que la cubre), hasta cosas menos
conocidas como los pressecs amb vi (postre de melocotón
con vino) o la mel i mató (requesón con miel),
o los exquisitos buñuelos con almendra. En temporada
de Pascua, las monas, esculturas de chocolate, son imprescindibles.
Pero a pesar de este tradicionalismo tan
arraigado, proveniente del apego aferrado al comedor doméstico
de los catalanes, no olvidemos que especialmente en Barcelona
se encuentran algunos de los restaurantes más vanguardistas
y chefs altamente reconocidos como Ferran Adrià. Esto
tal vez se deba a que aunque parezca contradictorio, la costumbre
del “restaurant” (antes llamados “becos”)
es conocida desde el siglo XVIII en Cataluña, y aunque
a la guerra civil no sobrevivieron ninguno de los lujosos
locales catalanes, la industria de la hostelería ha
crecido rápidamente en la ciudad a partir de los Juegos
Olímpicos de 1992, lo cual es natural de una ciudad
tan turística y en donde a la gente local le gusta
tanto comer. En la actualidad de pueden encontrar restaurantes-bar
de gran calidad y buen precio, donde comerse un buen menú
no es algo prohibitivo, hasta restaurants de verdadero gran
lujo y precios muy elevados. En conclusión, todos los
rangos, tipos de comida y calidades están incluidos
en Barcelona, aunque cabe mencionar que las mejores zonas
para encontrar un buen lugar dónde comer es la Barceloneta,
el Born, el Gótico, Gràcia o la Eixample.
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